Decálogo de crianza 2021: 10 decisiones que podés tomar hoy para “mejorar” tu año

Sabrina Critzmann

Nota publicada en Clarín.

Con el comienzo de las clases (en la modalidad que sea), las madres y padres sienten que verdaderamente “arranca” el año. Como el anterior, el 2021 estará signado por incertidumbres y cambios de rutinas, superposición de clases con reuniones laborales, un mix de plaza y Netflix o videojuegos. Más de una vez, tendrán que repensarse en el rol, recalcular sobre la marcha y ajustar algunas clavijas. Una decena de pautas de crianza especiales para este 2021, que precisará -más que nunca- paciencia y resiliencia, así como autocompasión y mucho amor.

1 – Desdramatizá y disminuí el estrés familiar
La psicóloga Karina Pintos sugiere sentarse a pensar cómo disminuir el estrés y el efecto del estrés familiar. “Pensá a la familia como el clima, pensá que este clima tiene un termómetro: ¿qué hace subir la temperatura a 100ºC, a punto de explotar? Es un ejercicio que todos debiéramos hacer”.

Además, la autora de Herramientas de crianza (Planeta) comparte algunos ejes que no colaboran en mantener la paz hogareña. Para empezar, no organizar el día, y estar siempre “un paso atrás”. Para eso, dice Pintos, “ordená tus horarios poniendo prioridades y dejándote de hacer problemas por cosas que pueden esperar. No exijas tanto a tus hijos, administrá las órdenes y los no. Desdramatizá: realmente tenemos que aprender a qué le damos importancia”.

2 – No romantices la crianza
“Tenemos grandes expectativas en cuanto a la crianza y creemos que en un ambiente ‘ideal’ no existen los conflictos, cuando en realidad eso no es cierto. Los conflictos son parte de los vínculos y muchas veces resultará inevitable enojarnos, tanto niños como adultos”, dice el equipo de Red Interdisciplinaria de Crianza -integrado por la médica pediatra Adí Nativ, la comunicadora y experta en porteo Noelia Schulz y la psicóloga Ivana Raschkovan-. “Para criar no hay fórmulas iguales para todas las familias. Cada familia irá buscando sus modos y sus recetas, con idas y vueltas, con aciertos y desaciertos, con batallas perdidas y batallas ganadas”.

3 – Poné límites
No los ayudamos si no les orientamos el camino. Y para eso es necesario establecer pautas claras y prioridades, comunicarles qué pueden hacer, y qué no. Pero no desde el castigo, los gritos o el reto que llega con el cansancio (de los padres y de los chicos), sino desde el respeto y la seguridad, pilares de la disciplina positiva (seguí leyendo más sobre educar sin gritos ni castigos).

En esta línea, Nativ, Schulz y Raschkovan -autoras de No tan terribles (Planeta)- dicen a Clarín que “a veces se hace una mala interpretación de la crianza respetuosa y se tiende a creer que es falta de límites o hacer sistemáticamente lo que el niño o la niña quiere. Esto no sólo sería imposible, sino que -además- sería contraproducente: se trata de encontrar el equilibrio. Claro que es importante escuchar lo que el niño quiere o necesita, pero también lo es escuchar lo que necesitan las personas cuidadoras. La búsqueda de ese balance no siempre es sencillo y cada tanto requiere hacer ajustes y nuevos acuerdos, tanto con nosotros mismos como con nuestros hijos”.

4 – Aprendé a vivir con incertidumbre
“La mayoría de los seres humanos no sabemos vivir con incertidumbre, por eso se creó el calendario con años, meses, semanas y días. Si algo vimos en esta pandemia vivida en el 2020 es que el no saber qué iba a pasar creaba grandes montos de ansiedad y angustia en niños y grandes -dice Kary Pintos-.

Y agrega la psicóloga: “Dejemos de decirles ‘cuando pase la pandemia’ y empecemos a decir ‘ahora esto no se puede, pero mira todo lo que sí podemos’. Creá tu propio mundo en tu casa. ¿Que sí pueden hacer? Actividades de esparcimiento, juegos, recreación. ¿Qué te parece todos los viernes noche de cine? ¿Qué te parece los sábados, amasado de pizzas? ¿Y los domingos, kermesse? Además, no solo pienses en tus hijos e hijas, pensá en vos y create un proyecto propio que puedas mantener a pesar de la pandemia, que lo puedas incluir en tu vida, así tal cual es”.

5 – Liberate de la culpa
Como mapadres respetuosos, las personas hacen lo mejor que pueden y les sale. Por lo que Sabrina Critzmann, médica pediatra y puericultora, señala que “no hay una forma perfecta ni nadie tiene la ‘posta’ en la mapaternidad. A menos que haya golpes, violencia y no se tengan en cuenta las necesidades de las infancias, no hay una manera de errar o criar ‘mal’.

Los y las bebés, niñas, niños y adolescentes son personas a respetar y a acompañar. Nadie tiene todas las respuestas, y estamos aprendiendo, pero hay cosas que son innegociables porque tienen que ver con su salud”. “Tenemos grandes expectativas en cuanto a la crianza y creemos que en un ambiente ‘ideal’ no existen los conflictos, cuando en realidad eso no es cierto.», dicen desde Red Interdisciplinaria de Crianza.

6 – No subestimes el poder del ejemplo
“En la primera infancia, el ejemplo es probablemente el principal recurso con el que cuentan las familias”, afirmó en una entrevista Sebastián Bortnik, especialista en seguridad informática y autor de Guía para la crianza en un mundo digital. Cómo educar para un uso sano y seguro de la tecnología (Siglo XXI editores). Seguí leyendo sus 10 pautas para criar hijos en un mundo digital.

En pandemia es más complicado cumplir con los parámetros que nos habíamos propuesto en términos de tiempo de pantallas y calidad de esos contenidos, por lo que no pierdas de vista la posibilidad de flexibilizar esas pautas que habías planificado.

De todas formas, si igualmente sentís que en tu casa hay un exceso de pantallas, Ana Fischer, creadora de Crianza Cibersegura, propone probar con lo que la psiquiatra Victoria Dunckley llama un “Programa de Reinicio o Ayuno Digital”, que consiste en un “detox de pantallas” durante cuatro semanas. Es decir, por cuatro semanas, no usarán ni Play, ni videojuegos, ni celulares ni televisión. ¿Suena difícil, no? Para ella, “un error frecuente es querer bajar el uso ‘de a poco’, esto no funciona. Para que el sistema nervioso central, las hormonas y los ciclos circadianos puedan volver a regularse y reorganizarse necesitan, por lo menos, un par de semanas de cero pantallas”. Para esto, Fischer sugiere establecer pautas claras por escrito.

7 – Prestá atención a tus palabras
“Decirles que nos vamos a ir y los vamos a dejar solos y no los vamos a volver a ver, o ‘te voy a llevar para que te pinchen o con la policía’, o que ‘va a venir alguien y te va a llevar’… ¡Estas frases se usaban mucho en una época! Debemos ser conscientes que los niños y niñas tienen absoluta confianza en nosotres y creen lo que les decimos. Por eso, si les decimos que nos vamos a ir para siempre, ¡van a creer eso!”, ruega Critzmann, autora de Hoy no es siempre. Guía pediátrica para una crianza respetuosa (Planeta).

“Otra cosa que hace mucha gente (no necesariamente mapadres, lo vi incluso en la verdulería) al ver a un/a niño/a con un juguete, una banana o algo que le gusta mucho en la mano es decirle ‘qué lindo, me lo voy a llevar para mí’. ¡Nos creen esas cosas! Entonces, ¿por qué hacemos ese interjuego de hacerles creer que les vamos a quitar algo que les gusta mucho y que para ellos es lo más importante en ese momento?”

8 – Explicá las discusiones y transparentá los conflictos
Si bien es recomendable que las discusiones entre familiares y momentos álgidos de estrés dentro de la familia -dentro de lo posible- no se den delante de los chicos, a veces (y sobre todo en la época de la cuarentena) no hay alternativa y resulta inevitable que los chicos presencien algún intercambio más vehemente.

Para esas situaciones, Critzmann opina que “es importante hablarles y explicarles a los chicos lo que está sucediendo: ‘Mamá y papá se pelearon porque estaban en desacuerdo en ciertas cosas, pero lo estamos charlando para poder solucionarlo y que sea lo mejor posible como familia’. Es clave charlarlo, porque los conflictos son parte de la vida y está bien: las discusiones van a estar. Los mismos niños y niñas van a atravesar conflictos y situaciones de estrés de este tipo, y que vean que uno puede hablarlo con calma me parece una gran experiencia”.

«Muchas personas me dicen ‘con mi hijo mayor hice todo mal’, y les digo que nadie busca lastimar o equivocarse; uno va aprendiendo cosas nuevas e incluso los paradigmas cambian», dice Sabrina Critzmann.

9 – Recordá: la violencia nunca (NUNCA) es una opción
“Ninguna forma de violencia contra los niños y niñas es justificable. Es necesario desnaturalizar la idea de que los golpes puedan ser una forma de enseñar algo, o de que sean un ‘derecho’ de las familias”, dicen desde la campaña Crianza sin violencia, de UNICEF. En ese sentido, el equipo de Red Interdisciplinaria de Crianza señalan que “un error frecuente es creer que la violencia es inherente a la educación. Pero hoy tenemos mucha evidencia para afirmar que para ser firmes y construir límites saludables no se necesita recurrir a la violencia”.

En la Guía práctica para evitar gritos, chirlos y estereotipos (UNICEF) resaltan, además, que “los vínculos que se construyen sobre la base del amor y el respeto se construyen también desde la verdad. Una de las preguntas habituales que los niños y niñas se hacen durante su crecimiento es sobre su identidad. ‘¿De dónde vengo?’, quieren saber. Es importante que puedan conocer sus orígenes y por eso es fundamental no mentirles ni ocultarles si han sido adoptados. De la misma manera, si preguntan cómo fueron concebidos, se les debe explicar, adaptando la respuesta a la edad que tienen cuando lo plantean, sin adelantarse si no lo preguntan”.

10 – Cuestioná, repensá, cambiá, equivocate, y mostrate como una persona falible
“Es importante permitirse las equivocaciones, mostrarle a los niños y niñas que somos personas que nos equivocamos, y podemos pedir disculpas cuando sea necesario”, dice Sabrina Critzmann, e invita a mostrarnos como personas falibles: “Tenemos un paradigma de ‘adulto todopoderoso que todo lo puede y sabe’, pero los roles cambian y está bien que no sepamos cómo manejar ciertas situaciones. Muchas personas me dicen ‘con mi hijo mayor hice todo mal’, y les digo que nadie busca lastimar o equivocarse; uno va aprendiendo cosas nuevas e incluso los paradigmas cambian (por ejemplo, a nuestros mapadres les dijeron que tenían que dejarnos llorar para educarnos, y lo hicieron desde el más profundo amor)”.

En el mismo sentido, Adí Nativ, Noelia Schulz e Ivana Raschkovan dicen que “criar implica saber donar espacio para la individualidad. Que cada niño y cada niña pueda desarrollar su potencial sabiéndose cuidado, protegido, amparado, escuchado y amado. Muchas veces habrá que desandar caminos, dudar, preguntar, repensar. Sobre todo, cuestionar los modos tradicionales, aquellos que incluían la violencia y una mirada basada solo en las necesidades adultas. No tiene nada de malo dar marcha atrás y modificar estrategias. No es confuso para los niños si lo hablamos con claridad y honestidad”.

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