Golpes en la cabeza

Primeros auxilios


Es muy común que bebés, niños y niñas se golpeen la cabeza. Es importante adaptar los espacios para minimizar los riesgos, ¡pero es algo que suele suceder!, así que lo mejor es estar informados.


Ante golpes en la cabeza se suele correr a una guardia en busca de la realización de radiografías. La realidad es que las radiografías de cráneo tienen escasa utilidad, y se realizan ante indicaciones muy puntuales.

  • Un niño que tuvo un golpe leve en la cabeza, sin factores de riesgo y sin ninguna anormalidad en la clínica, será observado unas horas en la guardia y luego unas horas en su casa, dando pautas de alarma, sin necesidad de radiografías ni de otro examen.
  • Un niño que llama nuestra atención y creemos que puede tener alguna consecuencia cerebral de su golpe no requiere radiografías sino estudios más complejos como una tomografía computada.

¿Cuándo se debe concurrir a la guardia?

1️⃣ Cuando el niño perdió la conciencia luego del golpe; la haya recuperado o no.

2️⃣ Cuando el niño no está «como siempre» (no juega, está continuamente irritable, no se alimenta).

3️⃣ Cuando presenta algún signo neurológico específico (convulsiones, debilidad de alguna parte del cuerpo).

4️⃣ Cuando presenta vómitos a repetición.

5️⃣ Cuando presenta algún signo de fractura (hundimiento de alguna parte del cráneo, por ejemplo, o un «chichón» que abarca gran parte del cuero cabelludo).

6️⃣ Cuando el golpe estuvo asociado a caída desde algún elemento, altura o estructura, como del andador (MUY COMÚN) o escalera.

Si no pasó nada de esto y el niño está jugando con ganas, probablemente de golpearse de nuevo, las conductas a seguir son:

  • Observar en casa las siguientes 24-48 hs. Si aparece alguno de los signos anteriores, ir al médico.
  • Frío en el chichón, si lo hay. Si hay dolor, dar algún analgésico. No manteca, azufre, pomadas con medicación, ni otra cosa. Solamente frío (hielo envuelto en un paño, por ejemplo).
  • El niño o niña puede dormir. Una cosa es perder la conciencia después del golpe, eso requiere una consulta; otra cosa es que, entre el llanto, el miedo y nuestro estrés, el niño se duerma, como lo hace habitualmente. Si es así, dejarlo descansar.

La culpa es inherente a la mapaternidad, pero de los chichones nadie se salva. Así que ¡paciencia!, no nos demos con un caño. ¡Esta época también pasará! ❤

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