Dejar la mamadera

Dejar la mamadera

La mamadera, o biberón, tal como la conocemos, es un invento del siglo xix. En un principio, se usaban vejigas de animales para la tetina. Claro que en esa época no se tenía muy claro el tema de la higiene… por lo que terminaba siendo una causa directa de muerte y enfermedad infantil.

Hoy en día, la mayor parte de los niños es alimentado alguna vez con mamadera, ya sea porque su mamá trabaja, o debe ausentarse unas horas, o porque por alguna razón no será amamantado.

La mamadera no debería ser un lugar de ofrecimiento de agua, jugos, gaseosas, cereales ni nada que no sea leche. ¿Y cómo se ofrece el agua cuando inician la alimentación complementaria? En vaso.

En los niños que toman leche en mamadera, a partir de los 15 meses es aconsejable ir transicionando a vasito. ¿Por qué? Entre otras razones, el uso de mamadera después del año suele propiciar el consumo excesivo de leche, desplazando a otros alimentos; y favorece la caries dental.

El quitarla bruscamente puede ser angustioso para el niño, por eso es importante, como adultos, estar conscientes de la importancia de realizar esta transición pero también de acompañar los tiempos necesarios.

Consejos para la transición de mamadera al vaso.

Presentar vasito que sea liviano y fácil de manipular. Hay muchos vasos en el mercado que son aparatosos y con múltiples chirimbolos: complican más de lo que ayudan. Más sencillo, mejor.

¿Con tapa o sin tapa? Como quieran. Puede ser más sencillo tener un vasito con tapa que uno abierto en las primeras manipulaciones. Si es verano y es fácil que se seque la ropa, podemos ofrecer sin tapa y jugar con el agua. Inclusive se puede ofrecer un vaso común.

¿Con sorbete o sin sorbete? De nuevo, como quieran. Un bebé que utiliza mamadera y está en transición puede aceptar un vasito con sorbete más fácilmente.

Las tomas nocturnas suelen ser las más difíciles de cambiar. Mejor empezar con una toma, por ejemplo, la del almuerzo, y en vez de ofrecerla en mamadera, ofrecerla en vaso.

Paciencia, mucha paciencia. El proceso puede durar semanas, de hecho, es muy similar a un destete. Evitar los retos y la angustia. Tiempo al tiempo.

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