Nueva cuarentena: qué hacer cuando los chicos tienen miedo de salir a la calle

cuarentena COVID19

Publicada en Clarín.com En las nuevas etapas de aislamiento, los chicos pueden sumar salidas. Sin embargo, muchos de ellos no tienen ganas: temen contagiarse o que algo le ocurra a su familia.

“¿Ya pasó una hora? Tenemos que volver, nos va a ver la policía”, le dice Facundo, de 7, a sus padres en la salida recreativa de uno de los fines de semana. “Quiero volver a casa, me puedo contagiar”, pide Julieta, de 5, en la misma situación. El discurso de control social y las recomendaciones y disposiciones médicas en la pandemia pueden tener un efecto en los más chicos, que hace que las “salidas recreativas” permitidas en cuarentena​ no sean disfrutadas por muchos de ellos.

Así se puso en evidencia en un estudio, liderado por la Investigadora del CONICET en el Instituto de Desarrollo e Investigaciones Pediátricas (IDIP, Hospital de Niños de La Plata-CICPBA) María Florencia Andreoli, que a través de una encuesta con más de 800 casos arrojó como resultado que el 85% de los chicos está muy informado sobre el coronavirus​ y que un 30% tiene miedo de que miembros de su familia (o ellos mismos) se contagien. Y se comprueba en muchos de los discursos de niños y niñas que se muestran temerosos ante el virus y algo confundidos entre las recomendaciones de quedarse en casa, pero pudiendo eventualmente salir a pasear, aunque sin encontrarse con nadie ni tocar nada.

Angustias y miedos

Luana, la hija de 3 años de Magalí, la cuarentena la angustió al punto de hacerse pis en la cama durante un mes, y se manifestó además en el miedo que dice tener de que algo pueda pasarle a su familia. “Cada vez que mi marido va a trabajar ella le pide que se cuide, que se ponga el barbijo, hasta la otra vez nos dijo que tiene miedo de que nos agarre coronavirus, porque no quiere tener otros papás. No se de dónde saca esos miedos, porque la tele no la prendemos, calculo que nos escucha hablar a nosotros de todo esto”, relata angustiada.

Luciano Lutereau, psicoanalista y doctor en Filosofía, especialista en temas de infancia, considera que el hecho de que los chicos logren “ubicar al virus como objeto de temor” es lo que permite “que haya una serie de respuestas frente a eso”: “En este tiempo muchos chicos lo que hicieron como modo de abordaje respecto al coronavirus fue personificarlo, representarlo, que es la manera infantil por excelencia, por ejemplo a través del dibujo, atribuyéndole intenciones, como que el virus es malo”, explica.

Mi hijo no solo no quiere salir, sino que está muy atento a si pasamos las cinco cuadras o si nos pasamos de la hora permitida. Cuando no ve a mi marido teme que se lo haya llevado la policía. El no querer salir es más que nada por el lado del control policial, además del miedo a los contagios”, sostiene Emilia, la mamá de Facundo. En el caso de Julieta, el miedo es directamente al virus: cada vez que toca algo le pide a su madre alcohol en gel, y una vez se le cayó el barbijo y quiso volver inmediatamente por temor a no estar protegida, cuenta su padre, Federico.

Para tranquilidad de padres y madres, Lutereau sostiene que aun teniendo en cuenta todo lo disruptivo que este virus tuvo y tiene en la vida cotidiana de las personas, su impacto en los mas pequeños no adquirió una modalidad muy diferente a cómo suelen manifestarse los miedos en general. “Creo que el abordaje del coronavirus no necesitó una forma especifica entre los niños, porque entró dentro de las fantasías típicas frente a la infancia, pasó a la serie de las cosas a las que los chicos les temen al dormir o al quedarse solos, en ese sentido no hubo una ruptura que el virus implicara respecto de la cadena de los temores habituales y normales que un niño desarrolla en la infancia”, agrega el especialista.

Un plan poco atractivo

Respecto a si recibió consultas por estos temas, Sabrina Critzmann, pediatra, puericultora, y autora de Hoy no es siempre. Guía pediátrica para una crianza respetuosa, relata: “Hay preguntas alrededor de temas de comportamiento, en chicos que viven en lugares donde hay salidas permitidas los fines de semana, y lo que se ve en muchos casos es que no tienen ganas, como diciendo ‘mejor me quedo en casa, estoy más tranquilo’. Esto, además del miedo, muchas veces está relacionado con todas las medidas que hay que tomar al salir, no tocar los juegos, no tocarse con otras personas, estar con barbijo; en definitiva, el plan termina siendo poco atractivo, y ellos ya arman su nido en su casa, que les aporta seguridad”, sostiene.

Mucha angustia puede generar en los padres que sus hijos no “aprovechen” lo que desde las medidas oficiales buscan descomprimir la situación de los más chicos. En este sentido, Luciano Lutereau considera que la “necesidad del afuera” en los niños es en realidad una necesidad vinculada a la socialización: “Los chicos no sienten específicamente el problema del afuera, para un chico salir a la calle no es una necesidad, de hecho cualquier adulto sabe que de salir a la calle el chico te está pidiendo upa, que le compres algo, volver, o muchos niños dicen que directamente no quieren salir. Lo que sí hay que ubicar entre las fuentes de angustia de los chicos es la falta de contacto con otros niños. Esto es lo que añoran mucho más que el afuera: ver a otros. Para los niños la tecnología puede haber sido una forma de atenuar esa falta, pero no suple el contacto”, reflexiona.

Cómo calmar los miedos de los chicos

¿Cómo tratar el tema para tranquilizarlos, con una perspectiva ligada a la crianza respetuosa? Sabrina sostiene: “Con la verdad, contándoles que hay mucha investigación científica alrededor del coronavirus, pero que sinceramente todavía tenemos pocas respuestas”, sugiere.

Por otro lado, aconseja acudir a herramientas simbólicas que pueden ayudar a que se manifiesten miedos latentes: “Está bueno responder sus preguntas y dar espacio a que aparezcan esas preguntas. Cuando un niño o una niña nos dice que está preocupado, que no siempre es con la palabra, a veces es con acciones o no acciones, un signo de alarma es la falta de juego. Las lecturas son una muy buena opción en este sentido, muchas veces a través de un cuento vamos contando lo que le pasa al personaje, con el cual se identifican y uno puede usar muchos recursos, pensar qué le pasa al personaje, qué siente, cómo lo podemos ayudar. A veces a ellos les cuesta poner en palabras, y a través del juego puede ser mas sencillo”.

En este sentido, Lutereau apunta: “Creo que lo que nos mostró la cuarentena es que hay un modo espontáneo con el que los niños pudieron lidiar con la pandemia, que fue el juego. Aquello niños que pudieron armar escenas lúdicas adentro de la casa, como el juego por excelencia de esta cuarentena, que son las casas dentro de las casas que armaron muchos chicos, de carpas o con sillas. Así pudieron reproducir lúdicamente algo del afuera adentro de la casa, a veces marcando las distancias para que los padres no se acercaran lo suficiente”, analiza.

¿Puede el encierro y el miedo a salir tener efectos a mediano plazo?

Claro que es difícil generalizar. Sin embargo, Critzmann apela a la versatilidad de los chicos: “Los niños y niñas son seres muy adaptables, todo en su vida es nuevo y todo el tiempo se adaptan a cosas nuevas, y hay otra cuestión que es que ellos viven en el presente, es bastante probable que se adapten rápidamente a la nueva realidad post Covid-19, iremos viendo y estudiando qué sucede luego”, sostiene.

Y agrega: “De todas maneras, cuando surgen dudas con comportamientos, ataques de ira, o berrinches que no podemos comprender, o nos faltan herramientas, siempre se puede concurrir a orientación a padres, que es un espacio coordinado por gente que trabaja en salud mental, como psicólogas, que ayudan a transitar momentos de la crianza que nos sobrepasan y que hoy son tan particulares”.

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